A sus 47 años, María José Montoya cambió su trabajo de toda la vida como limpiadora por el alquiler de vehículos a pedales. En un primer momento, no sabía muy bien en qué actividad probar suerte como empresaria, pero lo que sí tenía claro es que se dedicaría a algo con lo que la gente pudiera divertirse. «Buscaba un oficio en el que la relación con los clientes fuera más agradable que cuando limpiaba».